En 1893, casi recién llegado a Nueva York, Antonín Dvořák compuso esta sinfonía, la obra más conocida del compositor checo y, sin duda, una de las más populares de la música sinfónica de todos los tiempos. La obra fue estrenada en diciembre de ese mismo año en el Carnegie Hall de la ciudad de los rascacielos. Aunque el propio compositor señaló la música nativa americana y la espiritual afroamericana como influencias claras de su obra, las melodías populares de su Bohemia natal se perciben durante toda la composición. Leonard Bernstein dijo que era una obra multiracial. El segundo movimiento de la sinfonía, el Largo, fue adaptado a un espiritual del compositor Harry Burleigh, titulado Goin´Home es archiconocido y asimismo interpretado en todo el mundo. Esta melodía, dicen, la tocaba la orquesta del trasatlántico Titanic mientras se hundía en aguas del Atlántico. El cuarto movimiento, el Allegro con fuoco, es también una de las partes más conocidas y fuente de inspiración de muchos otros compositores.
Uno de mis mejores recuerdos de cuando era niño y me llevaban de vez en cuando a la iglesia y todavía tenía paciencia, es el coro de esa parroquia al lado de casa de mis abuelos maternos, un coro de los buenos, con órgano y algunos instrumentos de vez en cuando, que me hacían esperar con deseo el final de las palabras del cura para que cantasen algo. Pues bien, este coro interpretaba a menudo una obra que llevaba como título Oh Señor! Junto a Ti yo quisiera estar, que no es otra que el espiritual negro que toma como melodía el Largo de la Sinfonía. Al cabo de los años ese coro se convirtió en un coro de iglesia, propiamente dicho. Y como yo, para escuchar cantar a señoras prefería a mi abuela, que era toda una señora, pues empecé a perder la paciencia y a no querer ir de vez en cuando a la iglesia, para desencanto de la señora que era mi abuela.
Os dejo para disfrutar de esta obra con un excelente vídeo de Karajan dirigiendo la Filarmónica de Viena en el cuarto movimiento:
[...] escuchamos una música campestre de Jenkins, nos reímos con Pomponio, disfrutamos con la sinfonía de un nuevo mundo, soñamos en medio de un crimen con la posibilidad de un manuscrito desconocido de Shakespeare [...]