De Roma me voy directo a Dharamsala, residencia oficial del 14º Dalai Lama y también del Gobierno tibetano en el exilio. Este es un libro que me regalaron dos primos en mi cumpleaños pasado. Su título es “El guardián de la flor de loto” y está escrito por el riojano Andrés Pascual. El tema desde luego es de actualidad debido a las revueltas del Tibet, a los Juegos Olímpicos de Beijing y a la utilización de la violencia o no en este caso. Voy todavía en el principio del libro, pero por lo menos creo que podré hacerme una idea general de la reciente historia del Tibet y su lucha por la libertad… de una manera nada crítica, eso me temo. Para la visión crítica del tema me la buscaré en internet. En este conflicto cuando hablamos de derechos humanos a todos se nos va el pensamiento a la parte de China, sin darnos cuenta que cuando el Tibet era una nación independiente también existía una conculcación de éstos. Una cosa no quita la otra. Mientras reflexiono me uno al mantra Om Ma Ni Pe Me Hung (Meditación-Dicha, Paciencia, Disciplina, Sabiduría, Generosidad, Diligencia). Se que no me va a purificar porque este mantra no está supervisado por ningún lama, pero por lo menos me servirá para pensar durante un momento en el orgullo, envidia, exceso de pasión, estupidez, ambición y odio que existen en mi. Mientras escribo esto, escucho por la radio que en el monasterio de Ngaba Kirti alrededor de 600 monjes fueron detenidos y obligados a pisar imágenes del Dalai Lama… Habrá que seguir con el mantra. Mientras tanto recuerdo aquella vez que tuve la oportunidad de estrechar la mano del XIV Dalai Lama, una mano fuerte y decidida que estrechó la mano de un adolescente flipao.
[...] el blog pidiendo perdón por llamarle amor, lo hicimos también en italiano, nos paseamos por el Tibet, nos maravillamos con Vivaldi y su Disi Dominus y sobre todo con monsieur Jaroussky, 40 años [...]